¿Auroras boreales en un cometa? ¡Conoce lo descubierto por la Misión Rosetta!

Las auroras boreales son eventos magníficos que engalanan los cielos terrestres debido al espectáculo que escenifican en ese momento. Mucho se ha hablado con respecto a ellas desde que se descubrieron, siendo constantes objetos de estudio. Pero alguna vez te has preguntado, ¿existen más allá de la Tierra? La Misión Rosetta puede responder a esa pregunta.

Cada misión espacial tiene como finalidad aprender más acerca de ciertos aspectos sobre el cosmos y los objetos que lo conforman. Ejemplo de ello son los populares y muy aclamados cometas, entes fugaces misteriosos con un sinfín de características por descubrir. Uno de los descubrimientos más recientes son sus auroras boreales, pero, ¿realmente es cierto?


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    La Misión Rosetta: Una apuesta importante propuesta por la ESA

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    Fuente: El Confidencial

    Con la finalidad primordial de estudiar el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, la Agencia Espacial Europea, lanzó en el año 2004, la sonda Rosetta. Su diseño constaba de un módulo adaptado especialmente para abordar la superficie del cometa en cuestión amortiguando daños posibles.

    Inicialmente, el destino principal de la Misión Rosetta era un cometa diferente al planteado, pero debido a problemas con el lanzamiento, se pospuso tal hecho. Luego, realizados los ajustes necesarios, la sonda espacial estaba lista para zarpar nuevamente. Esta vez, con un nuevo objetivo para llevar a cabo el estudio.

    La propuesta constaba en entrar en contacto con el mencionado cometa entre los años 2014 y 2015 respectivamente. Una vez en posición sobre la superficie de este ente cósmico, el módulo mencionado, nombrado como Philae, desplegaría un vasto equipo de experimentación.

    A través de los instrumentos que constituían el equipo principal, la idea era recolectar la mayor cantidad de material e información sobre 67P. ¿Con qué fin? obtener materiales, gases y otro tipo de compuestos propios del cometa con la finalidad de ser estudiados.

    El éxito de la Misión Rosetta marcaría un hito histórico en la comunidad científica, puesto que nunca se había planteado un objetivo tan ambicioso. A ciencia cierta, los únicos precedentes conocido, eran simples sobrevuelos alrededor de la órbita de un cometa, pero nada que estableciera un contacto directo.

    Todos los cometas permanecen prácticamente vírgenes desde los albores del sistema solar, es decir, no han sufrido ninguna metamorfosis desde entonces. Y aunque las tengan, son escasas; por ende, profundizar en ellos es un paso agigantado para ir más allá de la punta del iceberg en medio de un inmenso océano.

    Las auroras boreales: Una casualidad descubierta por la Misión Rosetta

    Un hecho trascendental para la investigación fue el avistamiento de imágenes electromagnéticas en el sensor ultravioleta de la sonda. Hasta ahora, los únicos entes que eran capaces de emitir estos espectáculos cósmicos, eran los planetas o las lunas como tal.

    Sin embargo, para sorpresa de muchos, muy probablemente las auroras boreales también estén presentes en los cometas. Gracias al descubrimiento realizado por la sonda Rosetta, un nuevo horizonte ha sido descubierto casi de manera inesperada, pero que puede ser positivo.

    Al principio, se pensó que era la típica “coma” del cometa, pero indagando más al respecto acerca de cómo se formaba, la conclusión fue diferente. El resplandor entorno al cometa 67P fue catalogado como propio y único, un fenómeno nunca antes visualizado en este tipo de entes. En líneas generales, sigue casi el mismo proceso de formación de las auroras boreales en el planeta Tierra.

    En sí, resumiendo un poco todas las reacciones que ocurren, básicamente el viento y partículas solares impactan a gran velocidad sobre el campo magnético terrestre. Estas partículas están cargadas eléctricamente, por lo que, al momento del choque, concibe un efecto de luces ampliamente conocido por muchos.

    Aplicando estas nociones al cometa, la única diferencia palpable es que estas partículas solares chocan directamente con los gases del “coma”. Es decir, el viento solar, cargado con electrones, impacta directamente con las emisiones gaseosas del 67P-CG.

    El resultado es el “rompimiento” del agua y otros componentes que generan el particular efecto de una aurora boreal. Esta anécdota ayuda a conocer la actitud del clima solar y su desenvolvimiento en el espacio frío, sirviendo como puente para la protección de futuras misiones.

    ¿Encantado con el tema? ¡Profundiza sobre otros descubrimientos de la Misión Rosetta!

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    Fuente: El Confidencial

    Si te ha conmocionado el hecho de que existen auroras boreales en los cometas, espera a descubrir el resto de información que trajo consigo Rosetta. Sin embargo, no es cosa sencilla, puesto que, en una primera instancia, la ESA fue duramente criticada debido a su falta transparencia. Los datos que iban siendo recaudados por parte de la sonda Rosetta no eran publicados detalladamente, aumentando el descontento entre las masas.

    Claro, se alegaba que los descubrimientos de la Misión Rosetta no podían ser del todo develados hasta un tiempo luego de su análisis por política interna. No obstante, esto es lo que se sabe con precisión gracias a la colaboración de la NASA en la actualidad.

    Controversia con respecto al origen del agua en la Tierra

    Varias teorías e hipótesis sostienen que el agua en la Tierra desciende del impacto de los antiguos asteroides y cometas contra la superficie del planeta. Pero, al momento de profundizar en la composición del agua del cometa, el resultado obtenido destrozó por completo la premisa inicial.

    Los componentes en el agua del 67P son totalmente distintos a los que se manejan en la Tierra, por lo que el espectro de su origen se ha reducido. Ahora, se cree que el agua proviene principalmente de los asteroides.

    ¿Los cometas poseen su propio campo magnético?

    Otra teoría fuertemente arraigada era la creencia de que los pequeños cuerpos cósmicos como los cometas, contaban con su propio campo magnético. Rápidamente fue desmentido con un experimento realizado por el módulo Philae, concluyendo que el único magnetismo presente era aquel producido por el viento solar.

    ¿Los cometas son responsables del origen de la vida? ¡Esto es lo que se sabe!

    Entre otros descubrimientos de la Misión Rosetta, pero no menos importantes, se encontraron materiales genéticos esenciales para la vida. Dentro de la composición de la estructura del cometa 67P, se halló un aminoácido esencial para la síntesis de las proteínas, como lo es la Glicina. Asimismo, las excavaciones demostraron la presencia de fósforo, compuesto importante de la membrana de las células y del ADN en general.

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