A qué distancia está alfa centauro de la tierra : El gran viaje del cosmos

Al momento de referirnos a que distancia esta alfa centauro de la tierra hay que considerar que si hablamos en cuanto a kilómetros, hay que sacar muy bien la cuenta, ya que un año de luz es de aproximadamente unos 9.461.000.000.000 km, entonces multiplicando por 4,36 daría un monto de 41.249.960.000.000 km y esto sería lo que tomaría su trayecto.

A que distancia esta alfa centauro de la tierra

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Antes de hacer mención sobre a que distancia esta alfa centauro de la tierra , es importante destacar que esta parte del cosmos es más que un sistema triple de estrellas o constelaciones, que de acuerdo a diversos estudios es la que se encuentra más cerca a nuestro sistema solar ya que está a 4.22 años luz. En este orden de ideas, este conjunto de estrellas a su vez está conformado por dos alfas más, es decir, alfa centauri A y B, que están a 4,36 años luz.

El viaje a Alfa centauro

El viaje a Alfa centauro

Ya sabemos que hay al menos un astro en Alfa Centauro, la estrella más próxima al Sol. Y, teniendo en cuenta que en realidad Alfa Centauro es una fórmula formada por tres estrellas, lo más posible es que haya muchas más. Desde que observamos la noticia del hallazgo, son muchos los que se inquieren cuánto prorrogaríamos en viajar hasta Alfa Centauro para ver el nuevo mundo por nosotros mismos.

Impresión artística de Alfa Centauri Bb

Impresión artística de Alfa Centauri Bb

A que distancia esta alfa centauro de la tierra y que a su vez es la que se encuentra más cerca del sistema solar se pude decir que tiene una duración de veinte o treinta años. Mucho tiempo, sí, pero menor a la vida media de cualquier persona. El viaje espacial es efectivamente dificultoso, una aventura propia de variedades realmente evolucionadas. Sin embargo, analicemos las elecciones útiles con más calma.

El precipicio del espacio espacial

El precipicio del espacio espacial

El objeto humano más vertiginoso que hemos expulsado fuera del Sistema Solar es la Voyager 1. Esta honorable sonda se aparta del Sol a una prontitud de 17,4 km/s, o sea, unos 540 millones de kilómetros al año. Pero Alfa Centauro está a 4,37 años luz -o 272 000 unidades celestes, un dígito que se somete a 4,24 años luz en el caso de la chica Próxima Centauro. A esta rapidez, la Voyager 1 rezagaría unos 76000 años en llegar a Alfa Centauro, presumiendo que caminase hacia ella. Huelga decir que la Voyager no es una nave astral muy apropiada.

Con la tecnología utilizable sería potencial enviar una nave fuera del Sistema Solar cinco o diez veces más alígera que la Voyager 1. Las expuestas serias de la NASA para arreglar sondas ‘interestelares’ capaces de laborar la Nube de Oort o la heliopausa avisa conseguir un trayecto de 150 000 millones de kilómetros en quince o treinta años. Bueno, parece que vamos prosperando, hasta que nos damos cuenta que ese recorrido no llega al 2% de un año luz. Perseguimos igual que a la iniciación.

Para llegar a Alfa Centauro dentro de un tiempo tolerable, las prontitudes que poseemos que conseguir deben prevalecer los diez mil kilómetros por segundo. A esa velocidad alcanzaríamos llegar en 130 años, lo que puede presumir alguna molestia que otro teniendo en cuenta el hábito que poseemos la mayoría de las personas de morirnos antes de los 100 años. Si viajamos a 25.000 km/s, el tiempo de vuelo se somete a 50 años.

Medio siglo no está nada mal para un viaje espacial, por lo que ésta debería ser la rapidez que debemos plantearnos al momento de conseguir, todo un reto si perpetuamos que la Voyager 1 se menea a menos de 18 km/s.

Está claro que no nos queda más compensación que utilizar sistemas de impulso diferentes a los usuales, así que mejor nos andamos olvidando del lanzamiento químico supuesto empleado por los proyectiles corrientes. ¿Por qué? Pues ya que si queremos conseguir el 1% de la rapidez de la luz (3000 km/s) utilizando cohetes químicos convenidos precisaríamos 1026 kg de inflamable por cada kg de masa de la nave. O sea, esa nave acabaría por poseer 100 veces la masa de la Tierra .

En otro orden de ideas, si queremos viajar a Alfa Centauro en este siglo debemos hacer ciertos expiaciones. Por ejemplo, dejar de lado las naves conducidas. Las sondas maquinales serán enormemente más rebajadas y duras. Al mismo tiempo, podemos imaginar una misión que se confine a pasar el sistema de Alfa Centauro sin penuria de aplacar y entrar en órbita cerca de una de los dos astros primordiales, lo que conjeturaría un consumo potente exorbitante.

Lanzamiento iónico y nuclear caluroso

Lanzamiento iónico y nuclear caluroso

El empujón eléctrico -iónico o de plasma- se utiliza en la actualidad en varias naves cósmicas y accede lograr una propulsión específica de diversos segundos. El lanzamiento térmico atómico le sigue un poco más atrás. Estos sistemas de impulso no están nada mal para andar por el Sistema Solar, pero demoraríamos unos 40.000 años en llegar a Alfa Centauro.

Velas solares

Aquí ya emprendemos a movernos en una zona atrayente. Una vela solar en la expresión de los vuelos celestes. En este sentido, esta no es una simple vela fotónica como la Ikaros japonesa. El calificativo ‘solar’ posee un porqué. Una vela solar se fundamenta en una formidable distribución con una representación de paracaídas que, al igual que una vela fotónica, utilizaría la coacción de irradiación de la luz solar -y no la del viento solar como a veces se funde de manera errónea- para apresurar la nave hasta prontitudes de salida del Sistema Solar. Pero para valer este sistema es preciso extender la vela adyacente del Sol.

Por otro lado, suponiendo que en las contiguas décadas seamos competentes de edificar velas gigantescas muy leves idóneas de aguantar más de 60 g de prontitud y miles de grados Celsius, una vela solar podría caminar hasta Alfa Centauro en mil o dos mil años. Sigue ocurriendo mucho, pero se puede fusionar este sistema con otros para reducir el tiempo de vuelo.

Lanzamiento nuclear a través de una serie de pulsaciones

Acreditado por el Proyecto Orión de la década de los 60, este sistema parece un enloquecimiento, pero lo cierto es que los conjuntos de técnicas coligadas ya han sido experimentadas. Una nave nuclear por pulsaciones se menea estallando artefactos atómicos a poco trayecto del vehículo. La onda vehemente es empapada por una placa específica con espirales, la cual traslada parte de la energía a la nave de tal modo que ésta apresura de forma firme. Orión era un vehículo muy promisorio para caminar por el Sistema Solar, pero para recorridos espaciales este sistema no resulta tan seductor.

En este orden de ideas, es realmente significativo el trabajo que se está llevando a cabo porque de esta manera existe una mayor comunicación con lo que sería la distancia entre alfa centauri y nuestro planeta.

Finalmente, es importante destacar que a que distancia esta alfa centauro de la tierra tendría nos que pensar sobre los años de luz como se mencionó anteriormente, además que hay diversas clases de dimensiones que tendrían un tiempo prolongado para lograr llegar hasta nuestro conjunto de estrellas más cercano, para ser más precisa, unos 150 años en llegar a Alfa Centauro. No está mal para una nave diferencial, pero no parece ser lo más apropiado para un trabajo de creencia automática, realmente revelador y significativo para los que se mueren (no literalmente hablando) por conocer las maravillas adyacentes de nuestro sistema solar y por ende, de nuestra tierra.

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